viernes, 1 de abril de 2011

Elizabeth Taylor (Londres 1932-Los Ángeles 2011)

Hace días que nos ha dejado la actriz de los ojos violeta para realizar un viaje sin retorno hacia donde han ido retirándose en los últimos tiempos las últimas leyendas del Hollywood que nunca retornará. En ese enigmático  lugar se habrá vuelto a encontrar con una reina del antiguo Egipto que, allá por el año 1963, de la mano del gran Mankiewicz invadió las pantallas de todo el mundo para disfrute de los amantes del séptimo arte. También le habrán dado la bienvenida a esa localización Rock Hudson, compañero de aventuras por el sur de los Estados Unidos en “Gigante”, Paul Newman, quien bajo la dirección de Richard Brooks la acompañó sobre un tejado de zinc a finales de los 50, y Katherine Hepburn, otra de las grandes actrices de todos los tiempos, que junto a Montgomery Clift se reunieron de repente en un último verano. En estos momentos camina por la senda de los inigualables del cine, habiéndolo hecho en otra ocasión por la de los elefantes guiada por William Dieterle, y seguramente que al final del camino encontrará unos estudios donde seguir interpretando personajes.
Miembro de una generación de actrices, junto a Ava Gadner o Rita Hayworth, que comienzan a desarrollar su talento en la década de los 40 y relevan a algunas de las máximas figuras que hasta el momento estaban triunfando como Norma Shearer o Constance Bennett, se convierte en uno de los mitos cinematográficos en los años 50 para recibir los dos Oscars de la Academia en la década siguiente. Estos galardones vendrían como consecuencia de sus interpretaciones en “Una mujer marcada” y “¿Quién teme a Virginia Woolf?” y supondrían un empuje para su inclusión entre los diez primeros puestos de la lista de actrices de todos los tiempos elaborada por el American Film Institute.
Dama Comandante del Imperio Británico por orden de la reina Isabel II, algún día nos encontraremos en esos grandes estudios por los que ahora camina.
Jose.-

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