Cuando oímos hablar de Robert Redford, rápidamente visualizamos a alguno de los personajes a los que ha representado en la pantalla o recordamos al director de “Ordinary people”, película por la que le fue otorgado un Oscar de la Academia de Hollywood, y que curiosamente vendría a hacer justicia a una carrera de intérprete por la que nunca le había sido concedido. Todo ello no dejaría de ser algo normal dentro del mundo cinematográfico si no fuera por su labor al frente del Sundance Institute y la repercusión a posteriori de esta institución.
Creada por él en los años 80, los mismos que le habían llevado a la cima del séptimo arte con el premio anteriormente mencionado, y con el objetivo de descubrir y apoyar en sus inicios a jóvenes artistas, demuestra una vez más la necesaria involucración de personajes ya consolidados en esta industria con relación a los nuevos proyectos artísticos. Ello convive con un mundo de festivales cinematográficos y una industria potentísima en los Estados Unidos, que se mezcla con directores independientes como Gus Van Sant o David Lynch, y hace que el cine norteamericano siga siendo un referente en todo el mundo. Hay que añadir que sin la ayuda del Sundance Institute, artistas como Quentin Tarantino jamás hubieran existido y nunca hubiéramos podido disfrutar de todo su universo cinematográfico. Simplemente por ello y su continuo apoyo a proyectos nuevos que necesitan de ese respaldo, creo sinceramente que merece la pena echar un vistazo a la web oficial de esta institución, para no caer en la trampa tan extendida por nuestro país de las necesarias subvenciones estatales para la supervivencia del cine.
Enlace al Sundance Institute: http://www.sundance.org/
Jose.-
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